
...Entraba en la gruta guiada por una luz que le había parecido ver, avanzaba a unos metros de ella, a cada movimiento suyo la luz salía disparada unos metros más allá. Una hipnosis despierta la llevaba a seguirla, sabía que tenía que seguirla apra dar el siguiente paso.
En esa caverna se abría una sala natural espectacular, abovedada, con algunos destellos de extraña procedencia que hacían que la oscuridad se minimizara. Entró, empezó a sentir su respiración, y con atención plena en cada movimieto que realizba, avanzó paso a paso hasta el centro de la sala. Sintió que debía sentarse, observar, y mantenerse presente. Relajada pero alerta. Con la atención serena de una guerrera.
Siento tu presencia, ¿tienes un mensaje para mí? Dijo ella. Tal y como había intuído, su ángel estaba allí, aguardando para este momento de diálogo, en el que la escucha de su protegida era plena para las palabras divinas. "Estás en tu misión", oyó ella.
- Sí? Quizás dar la fuerza a otros para que puedan abrir sus alas es cumplir la misión...
- Eso es.
Entonces una llamarada de emoción la embargó, resonándole todas esas palabras como si su alma sintiese que por fin estaba siendo escuchada. Sintió que muchas piezas del puzzle encajaban, y a medida que encajaban unas, las siguientes encajaban más y más rápido, en plena cascada de vivencias, experiencias y conocimientos a lo largo de su vida...
-Pero...¿Cómo puede dar alguien fuerza a los demás si uno se siente sin fuerzas ya?
La respuesta surgió de inmediato desde el fondo de la sabiduría, tras esa respuesta se podía intuír una sonrisa de "ya lo sabes":
- la conciencia que da fuerza, ya es conciencia, ya no se queda sin fuerza. La fuerza no viene de fuera, no se absorbe, nace de tu interior. Todos los seres humanos tienen alas...Los encargados de abrir las alas a los demás no "dan" fuerza a los demás: hacen más que eso! Abren la conciencia de los demás para que ellos mismos decidan abrir sus alas desde su fuerza interior. Tú les presentas su fuerza interior, esa es tu misión.
- Así es que algunos nos encargamos de abrir las alas a los demás...y potencialmente todos estamos preparados para volar.
- Así es.
- Sigues ahí?
- Sí
- Namaste, guía, gracias por acompañarme siempre.
Otra sonrisa desde la sabiduría, maternal, eterna, serena. Reconfortante. Le dio fuerzas para volver: salir de la gruta, andar por los bosques, entrar en harmonía con Gaia...y volver a la civilización...con un poquito más de luz.
¿Y quíen abrió mis alas? Todos nos ayudamos, los unos a los otros... humildemente podemos sonreír a todos los que nos acompañan, pues son la ayuda perfecta para andar por el sendero.
Disfruta de tu tiempo.
Namasté
LluM
****
****
No hay comentarios:
Publicar un comentario
Comenta lo que quieras... Gracias por tu tiempo!