En este instante...

Aquí y ahora. Esperamos que esta página sea enriquecedora para ti, para esos momentos de búsqueda de tranquilidad, de búsqueda de paz, de meditación o de búsqueda...de ese libro o de esa herramienta perfecta para hoy, que hará que te sientas un poco mejor cada día...

En resumen, el objetivo más pretencioso de este Proyecto, el Proyecto Este Instante, es mejorar la vida de nuestros lectores/as y acompañantes de camino...!

... Y para mejorar la vida...en esta página recojo pedacitos de mi realidad que alimentan a mi alma, y quizás son alimento para cualquier ser humano... Si quieres ver todos los textos (herramientas...!), mira un poco más abajo, en "Más para leer". Gracias por llegar a este espacio!!! Love and Light!!!

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6 de noviembre de 2009

Cuentos de Asia: Las puertas del Cielo, el orgullo del Samurai

Una vez más, Osho nos invita a ser conscientes. Esta vez, a través de un cuento que nos hace pensar en cómo son nuestros actos del día a día...

El Cielo y la Tierra no son geográficos, son psicológicos, son tu psico-logía. El cielo y la tierra no están al final de tu vida, están en el aquí y ahora. En cada momento la puerta se abre; en cada momento sigues titubeando entre el cielo y el infierno. Es un asunto de instante-a-instante, es urgente; en un solo instante puedes ir desde el infierno al cielo, del cielo al infierno.

El cielo y el infierno están dentro tuyo. Las puertas están muy cerca una de la otra: con la mano derecha puedes abrir una, con la iquierda puedes abrir la otra. Con sólo un cambio en tu mente, tu ser es transformado - desde el cielo al infierno - desde el infierno al cielo. Cuando tú actuas inconscientemente, tú estás en el infierno; cuando sea que estés consciente, cuando tú actúas con plena conciencia, estás en el cielo.

El maestro zen Hakuin es uno de los raros florecimientos. Vino a verle un guerrero, un samurai, un gran soldado, y le preguntó: «¿Existe el cielo, existe el infierno? Y si hay cielo e infierno, ¿dónde están las puertas? ¿Desde dónde se entra? ¿Cómo puedo evitar el infierno y elegir el cielo?»

Era un guerrero simple. Un guerrero siempre es simple; de otro modo no sería guerrero. Un guerrero sólo conoce dos cosas: la vida y la muerte; su vida siempre está en juego, siempre está jugando; es un hombre simple. No había venido a aprender ninguna doctrina. Quería saber dónde estaban las puertas para evitar el infierno y entrar en el cielo. Y Hakuin le contestó de la única forma que un guerrero podía entender.

¿Qué hizo Hakuin? Le dijo: —¿Quién eres tú?
—Soy un samurai —replicó el guerrero.

En Japón ser un samurai es algo de lo que sentirse orgulloso. Significa ser un guerrero perfecto, un hombre que no durará ni un segundo en entregar su vida. Para él, la vida y la muerte sólo son un juego. Y dijo: —Soy samurai, soy un jefe de samurais. Incluso el emperador me presenta sus respetos.

—¿Tú un samurai? —dijo Hakuin riéndose—. Más bien pareces un mendigo.

El orgullo del samurai estaba herido, su ego machacado. Olvidó a qué había venido. Sacó la espada y estaba a punto de matar a Hakuin. Olvidó que había venido a ver al maestro para aprender dónde están las puertas del cielo y del infierno.

Hakuin se rió y dijo: —Ésta es la puerta del infierno. Con esta espada, esta ira, este ego, así se abre la puerta. Esto es algo que un guerrero puede entender. Y el samurai comprendió de inmediato: ésta es la puerta. Volvió a envainar la espada.

Y Hakuin dijo: —Ahora has abierto las puertas del cielo.

El infierno y el cielo están dentro de ti, ambas puertas están dentro de ti. Cuando te comportas inconscientemente, allí está la puerta del infierno; cuando estás alerta y consciente, allí está la puerta del cielo.

¿Qué le ocurrió a aquel samurai? Cuando estaba a punto de matar a Hakuin, ¿era consciente? ¿Era consciente de lo que estaba a punto de hacer? ¿Era consciente de para qué había venido? Toda conciencia había desaparecido. Cuando el ego se adueña de la situación, no puedes permanecer alerta. El ego es la droga, el intoxicante que te hace completamente inconsciente. Actúas, pero tu acto viene del inconsciente, no de la conciencia. Y cuando un acto viene del inconsciente, la puerta del infierno se abre. Hagas lo que hagas, si no eres consciente de lo que estás haciendo, la puerta del infierno se abre.

El samurai recuperó la alerta inmediatamente. De repente, cuando Hakuin dijo: «Ésta es la puerta, ya la has abierto», esa misma situación debe haber creado una alerta. Un momento más y la cabeza de Hakuin habría rodado por los suelos. Y Hakuin dijo: «Ésta es la puerta del infierno».

No es una respuesta filosófica; ningún maestro responde de manera filosófica. La filosofía sólo existe para las mentes mediocres, no iluminadas. El maestro responde, pero su respuesta no es verbal, es total. La cuestión no era que aquel hombre podría haberle matado. «Si me matas y eso te pone alerta, merece la pena»; Hakuin jugó el juego.

El guerrero estaba allí, parado, con la espada en la mano y Hakuin estaba justo enfrente: sus ojos se reían, su rostro sonreía y las puertas del cielo se abrieron. Él entendió: la espada volvió a la vaina. Mientras ponía la espada en la vaina debe haberse sentido totalmente silencioso, pacífico. La ira había desaparecido, la energía que acompañaba a la ira se había convertido en silencio.

Si te despiertas de repente en medio de la ira, sientes una paz que nunca había sentido antes. La energía se estaba moviendo y de repente se detiene; entonces tendrás silencio, un silencio inmediato. Caerás en tu ser interno, y la caída será tan repentina que serás consciente.

No es una caída lenta, es tan repentina que no puedes permanecer inconsciente. Sólo puedes permanecer inconsciente con las cosas rutinarias, con las cosas graduales; te mueves tan despacio que no puedes sentir el movimiento. Esto fue un movimiento repentino: de la actividad a la no-actividad, del pensamiento al no-pensamiento, de la mente a la no-mente. Mientras la espada volvía a la vaina, el guerrero se dio cuenta. Y Hakuin dijo: «Aquí se abren las puertas del cielo».

El silencio es la puerta. La paz interior es la puerta. La no-violencia es la puerta. El amor y la compasión son las puertas.

1 de abril de 2009

Los tres tigres

Bien, amigos, en una noche de reflexión sobre de dónde vengo y a dónde voy (¿a alguien le ocurre lo mismo?), me viene a la cabeza el último cuento que escuché en una conferencia sobre coaching. Sí, cuentos y coaching van de la mano a menudo, por ello te recomiendo que sigas leyendo, pues no vas terminar esta lectura sin haber cambiado algo dentro de tí, te des cuenta o no...


Érase una vez un par de tigres que vivían en un lejano país junto con una tigresa. Eran felices, y había otros tigres por la zona. Su vida consistía en cazar para comer, y vivir su vida junto con los demás seres de la jungla, cerca del ser humano que habitaba los alrededores. Los humanos acostumbraban a criar ovejas, y esto era perfecto para estos tres tigres, pues muchas veces comían carne gracias a que el rebaño andaba cerca...

Una primavera la tigresa quedó embarazada, y durante el tiempo que siguió, ella seguía cazando, a veces con sus compañeros y a veces sola. Ya a punto de parir, ella partío a la caza sin sus compañeros, pero resultó que cuando estaba cerca del rebaño de ovejas, quedó mal herida por un ataque en falso hacia sus presas, y allí mismo se desangró. Mientras se desangraba, pudo parir, y dió a luz un pequeño tigre, que quedó solo al lado de la madre muerta.

Parecía el fin del pobre tigrecito cuando un grupo de ovejas mayores que habían sido madres, acogieron al pequeño como a uno más del rebaño. Lo amamantaron como a cualquier corderito, y el tigre fue creciendo poquito a poco, pensando que era una oveja más, como cualquiera de sus compañeras.

Pero ¿y los dos tigres que se quedaron sin su compañera? esos tigres seguían su vida, cazando y comiendo carne de oveja. Cuando iban al rebaño del tigrecito, pensaban que ese tigrecito no tenía muy claro lo que hacía, pero tambien creían que cuando creciera ya se juntaría con ellos para cazar ovejas. El tigrecito, en cambio, cuando veía acercarse a los tigres, sentía miedo como cualquiera de sus compañeras, pues cuando una oveja era cazada, ya nunca más volvía al rebaño. Así que cuando los veía, huía con sus compañeras...

Con el tiempo el tigre creció, y los dos tigres cazadores notaban que ése no se comportaba como un tigre normal. Se hartaron de ver cómo huía cuando ellos se le acercaban para hablar con él (él creía que se lo querían comer), y así pasaban los días. Pero llegó un día en que el tigre más viejo no pudo más, y corrió hacia el tigre-oveja para cogerlo por el pescuezo. El pobre tigre empezó a sufrir, pensó que sería el momento de su muerte, pues él se veía como una oveja más y ¡ellos eran tigres que comían ovejas...!

No se lo comió. Lo arrastró quilómetros y quilómetros por sendas, y subieron a un valle muy hermoso. Allí había un lago muy cristalino, enorme, y con el agua tan, tan tranquila, que parecía un espejo. Así que el tigre viejo, ya cansado, cogió por el cuello al joven, y lo puso ante el agua del lago:

- ¡Mira! ¿Qué ves?

El tigre vio que su cara era idéntica a la del tigre viejo. Para nada se parecía a una de esas ovejas del rebaño. Entonces el tigre se dió cuenta de quién era en realidad, y empezó a comportarse como tal, sintiendose mucho más fuerte que antes.


De este cuento se pueden sacar varias interpretaciones, aquí os dejo la mía:

A veces no queremos ver lo que es evidente, y necesitamos que algun "tigre viejo" nos ponga delante de un espejo para vernos realmente y despertar algo en nosotros que estaba dormido. Puede haber más de un tigre viejo en tu vida, te los vas encontrando a medida que los necesitas. Y desengáñate, tu también has sido tigre viejo de una o varias personas...!

También es importante el espejo. Vivimos tan immersos en vorágines (a veces innecesarias), que no nos damos cuenta de lo más evidente para nuestra alma. Escuchemos el alma.

¿Os removió?

¿Quién ha sido tu último tigre? ¿Quién va a ser el próximo?

Namasté!!!!!



*****

Compañeros, compañeras, declaro que me gusta escribir, y mal que os pese, seguiré haciéndolo, llene almas o sólo páginas. Llum.
Proyecto Este Instante - Blog

Para ti...sueña!

Seguimos el latido...!

LUZ, AHORA!!!!

Encontrado en http://portanatura.blogspot.com GRÀCIES!!!!

Y yo me preguntaba por qué el águila estaba tan presente en mi vida...!

Blog interesante: La Danza de la Vida

Estos son los libros que me mueven...:



Medwyn Goodall: alimento para el alma...